Ojos de Eva ūüĎĀÔłŹ

(Escrito por Augusto Andra en el a√Īo 2023)

Un grupo de hackers de la DeepWeb han creado un horrible virus llamado: Ojos de Eva. Un programa que desactiva la conexión retinal de las personas con las pantallas de cualquier tipo de dispositivo tecnológico.

Claudia era muy popular en las redes sociales, se dedicaba a difundir sus trabajos literarios, ten√≠a un repertorio de interesantes y majestuosas historias fant√°sticas, que compart√≠a con sus seguidores. En su blog personal, publicaba cap√≠tulos semanales para que sus seguidores comentaran y la ayudaran a estructurar una historia perfecta, que posteriormente terminar√≠a de pulir para enviarla a la editorial. Era una nueva tendencia muy divertida y eficaz, para complacer al p√ļblico y que cada seguidor se sintiera parte de la historia.

El timbre del apartamento son√≥. William, ‚Äēel esposo de Claudia‚Äē, abri√≥ la puerta para recibir a sus invitados. El d√≠a de hoy celebraban el cumplea√Īos de Claudia, ella no estaba del todo ansiosa por el agasajo. Su mente estaba en otro sitio, hac√≠a pocas horas hab√≠a publicado el √ļltimo cap√≠tulo de su novela en el blog y esperaba con impaciencia los primeros comentarios de sus seguidores.

‚ÄēLas calles son una locura, hay un tr√°fico horrible ‚Äēmencion√≥ Darla, entre tanto su marido le quitaba el abrigo.

‚ÄēLa gente est√° muy nerviosa por ese nuevo virus. T√ļ debes saber c√≥mo funciona, William ‚Äēindic√≥ Guillermo, el esposo de Darla.

‚ÄēSoy veterinario, no oftalm√≥logo ‚Äēcontest√≥ William con una mueca, ech√°ndose a re√≠r.

‚ÄēClau, ¬°Feliz cumplea√Īos! ‚Äēgrit√≥ Darla, con felicidad, abrazando a su amiga.

‚ÄēMuchas gracias‚Ķ‚Äēdijo sin despegar la vista de su tel√©fono celular.

Claudia guardó su móvil activando el modo de vibración y tomó asiento para escuchar el televisor.

‚ÄēYo estuve leyendo algo de informaci√≥n esta ma√Īana, d√©jame revisar mi historial de b√ļsqueda en el tel√©fono ‚Äēmencion√≥ William. Activ√≥ la sincronizaci√≥n retinal con su m√≥vil para buscar y releerle la info.

Claudia movía los dedos, trataba de hacer lo mismo que William; activar la sincronización retinal de sus ojos con el móvil en su bolsillo, pero por alguna razón el sistema no la dejaba.

‚ÄēAqu√≠ est√°, el virus se llama: ¬ęOjos de Eva¬Ľ. Fue creado por un grupo de hackers de la DeepWep. Consiste en una especie de bloqueo neuronal dentro del sistema retinal. El sistema biotecnol√≥gico en el cerebro desactiva ciertas funciones visuales, que no le permiten al usuario ver lo que reproducen cualquier tipo de pantallas electr√≥nicas. Parece que en algunas personas tambi√©n se bloquea el sonido de los aparatos de comunicaci√≥n. ‚ÄēY culmin√≥ la explicaci√≥n.

‚Äē¬ŅEn pocas palabras? ‚Äēpregunt√≥ Darla.

‚ÄēEs un virus que no te deja ver nada en los televisores, tel√©fonos, tabletas y cualquier otra cosa que use pantallas electr√≥nicas o monitores ‚Äēexplic√≥ Guillermo.

Claudia comenzaba a sudar a cántaros, tenía las manos mojadas y le temblaban los labios.

‚ÄēQue horrible‚Ķ ya entiendo por qu√© la gente se desespera tanto ‚Äēadmiti√≥ Darla y sac√≥ un cigarrillo‚Äē. ¬ŅY por qu√© se llama Ojos de Eva? ‚Äēformul√≥ otra curiosa pregunta.

‚ÄēSeg√ļn la explicaci√≥n de los hackers. Quieren que todos volvamos a tener la visi√≥n original que tuvo Eva cuando mordi√≥ el fruto prohibido del para√≠so ‚Äēargument√≥ William.

‚ÄēPatra√Īas filos√≥ficas ‚Äēdijo Darla.

Claudia se levantó de golpe, trató de caminar unos pasos, pero las rodillas le temblaron demasiado y se abalanzó sobre la mesita del centro.

‚Äē¬°Claudia! ‚Äēgrit√≥ William, ayudando a su esposa a ponerse de pie‚Äē. ¬ŅQu√© te ocurre? ¬ŅEst√°s bien, te mareaste? ‚Äēpreguntaba, palp√°ndole las mejillas a Claudia.

‚ÄēLo contraje‚Ķ ‚Äēpronunci√≥ Claudia en voz baja‚Äē. Lo contraje, tengo el virus, ¬°Tengo el virus! ‚Äēgrit√≥ desesperada.

‚ÄēNo, no‚Ķ no puede ser, no hemos tenido contacto con nadie que‚Ķ ‚ÄēWilliam fue interrumpido por Claudia.

‚ÄēCuando fui a la panader√≠a a comprar el pastel, hab√≠a un tipo, hab√≠a un hombre infectado y me toc√≥‚Ķ Era un loco, un demente. La polic√≠a se lo llev√≥ ‚Äērelat√≥ pausadamente.

Con las manos temblorosas, sacó su teléfono celular del bolsillo, pero por más veces que apretaba el botón para activarlo, Claudia solo veía la pantalla negra. Al igual que el televisor, todos los monitores la saludaban con su propia imagen, como si de espejos negros se trataran.

Claudia empujó a su amiga Darla quitándole su teléfono, pero de la misma manera no pudo ver nada en la pantalla.

‚Äē¬°Claudia, c√°lmate! ‚Äēgritaba su esposo‚Äē. Guillermo, Darla, vayan a buscar un m√©dico, yo tratar√© de calmarla ‚Äēpidi√≥ William, angustiado.

Sus amigos abandonaron la casa. William llevó con cuidado a Claudia a la cocina y le dio un vaso con agua para calmarla.

‚ÄēTengo que revisar mis redes, tengo que revisar mi blog. Seguro alguien coment√≥ mi historia. ‚ÄēClaudia segu√≠a sin calmarse.

‚ÄēSi√©ntate por favor, Claudia. Vamos a buscar ayuda, tienes que calmarte y desactivar o reiniciar tu sistema retinal, quiz√° el virus se elimine con una actualizaci√≥n, ¬ŅMe est√°s escuchando? ‚ÄēWilliam la sosten√≠a por los hombros.

‚ÄēTampoco puedo escuchar las noticias, estoy viendo oscuro, William. ¬ŅQu√© me pasa? ¬ŅEs el virus? ‚ÄēClaudia colocaba sus manos a la vista de sus ojos, la imagen poco a poco se volv√≠a opaca y negra.

‚Äē¬°Desactiva tu sistema retinal! El virus va a da√Īar las pantallas de tus c√©lulas fotoreceptoras. ¬°Apaga el sistema, Claudia! ‚ÄēWilliam no paraba de gritar.

La luz en la vista de Claudia se esfumó, fue como el destello de una pantalla apagándose.

‚ÄēNo veo nada, William‚Ķ ‚Äēdijo en voz baja.

‚ÄēMierda, no, no‚Ķ voy a infectarme tambi√©n ‚Äēexpres√≥ alej√°ndose de su esposa‚Äē. Voy a llamar a Guillermo. ‚ÄēY camin√≥ hac√≠a la sala de estar.

Claudia agudizó un poco sus otros sentidos y escuchó su teléfono vibrando en la mesa de vidrio de la sala. Tanteando con las manos, Claudia caminó lentamente hacía la mesita.

‚ÄēEst√° totalmente ciega, no s√© qu√© co√Īo vamos a hacer. Habr√° que comprar pr√≥tesis oculares nuevas, eso es una fortuna‚Ķ ‚ÄēWilliam hablaba por tel√©fono.

Al tener el móvil en la mano, Claudia sentía las vibraciones de todas las notificaciones que llegaban a su celular. Necesitaba desesperadamente ver qué habían comentado en su blog. Con más cuidado, pero con prisa, Claudia se devolvió a la cocina.

La llamada del esposo de Claudia fue s√ļbitamente interrumpida por un golpe. El tel√©fono cay√≥ al suelo al igual que William, algo muy duro lo hab√≠a golpeado en la cabeza por la espalda. Su visi√≥n estaba borrosa.

‚Äē¬ŅQu√©‚Ķ qu√© haces? ¬ŅClaudia? ‚Äēpregunt√≥, desorientado.

‚ÄēLo siento, William. Necesito nuevos ojos ‚Äēdijo la cumplea√Īera, levantando una cuchara.

FIN

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