El Pasillo Cromado ūüõł

(Escrito por Augusto Andra en el a√Īo 2016)

Carter es un ambicioso arqueólogo. Ha encontrado un artefacto alienígena en forma de cubo que lo teletransporta a un misterioso pasillo del que no podrá escapar fácilmente.

√ćNDICE

PARTE I

Finalmente lo hab√≠a conseguido, despu√©s de a√Īos de investigaciones en cuevas y excavaciones en todo el mundo. Carter pudo ver una luz plateada entre la pared rocosa, en una catacumba oculta en el Amazonas. Cuando vislumbr√≥ aquella lucecita en la pared, producto del reflejo de la luz, se emocion√≥ como un ni√Īo en Navidad. Pero Carter era celoso, a pesar de ser la cabecilla de la exploraci√≥n arqueol√≥gica que se llevaba a cabo; quer√≠a ser √©l, quien descubriese el hallazgo definitivo, ‚Äēpor lo tanto‚Äē, guard√≥ silenci√≥‚Ķ Luego en la madrugada, sali√≥ de su tienda de acampar, adentr√°ndose a la oscura catacumba de procedencias extra√Īas.

Equipado solo con una peque√Īa linterna, un cincel, un martillo y una diminuta brocha para limpiar, camin√≥ por las tumbas dentro de la cueva, penetrando paso a paso hasta las profundidades de lo desconocido. Cuando hall√≥ el final de la catacumba, bifurc√≥ en un agujero en la pared, un hueco casi en picada hacia una oscuridad m√°s compleja y absoluta. Ya no era una catacumba, solo paredes de rocas en una cueva inexplorada, con el suelo mojado y carente de sonido. Pero Carter no ten√≠a miedo, estaba ante el descubrimiento m√°s grande de la humanidad. Miles de personas hab√≠an muerto y desaparecido en otras expediciones, solo para conseguir pistas que lo llevar√≠an a este sitio. Y finalmente el ambicioso arque√≥logo encontr√≥ el destello al final de un t√ļnel; el mismo que hab√≠a visto cuando entr√≥ por primera vez a esa zona de la cueva, hac√≠a muchas horas en la ma√Īana. ¬†

Desde hace much√≠simas d√©cadas, el hombre siempre se pregunt√≥ si la humanidad se encontraba sola en el universo. Gradualmente los avistamientos de objetos voladores no identificados, indicaban la presencia de tecnolog√≠as superiores y presencias de otros planetas y universos. Pero no fue hasta en la d√©cada de los cincuentas que se encontr√≥ el primer hallazgo en ruinas Mayas. Luego los investigadores arqueol√≥gicos comenzaron a atar cabos sueltos en la historia, y un√≠an aspectos extra√Īos en civilizaciones antiguas alrededor de todo el globo terr√°queo. Aquellos seres de otros mundos distantes nos visitaban desde tiempos inmemorables; por lo tanto, surg√≠an preguntas que pronto ser√≠an respondidas con el hallazgo de Carter: ¬ŅLos extraterrestres tuvieron un contacto directo con la antigua humanidad? ¬ŅFueron venerados como dioses? ¬ŅAyudaron a edificar monumentos y estructuras imposibles para los hombres?

A medida que el tiempo transcurría, la comunidad arqueológica descubría más conexiones entre cada aspecto cósmico. Poco a poco, revelaban verdades que llevarían a la humanidad a acercarse verdaderamente a un contacto alienígena real; y no absurdas suposiciones amarillistas, como falsos avistamientos de ovnis o encuentros maltrechos como en Roswell.

Carter era el encargado de la exploraci√≥n para encontrar el √ļltimo v√≠nculo de la civilizaci√≥n humana y la extraterrestre. Tras a√Īos de investigaci√≥n, todas las culturas apuntaban a un mismo sitio. Las enigm√°ticas catacumbas donde se encontraban, junto a extra√Īos jerogl√≠ficos misteriosos. La exploraci√≥n arqueol√≥gica estaba completamente segura de que, ‚Äēhab√≠an llegado a donde a√Īos atr√°s‚Äē, los antiguos exploradores predijeron que se encontraban la √ļltima pieza del rompecabezas.

Las pistas lo llevaron a un lugar oscuro y peligroso en el Amazonas. Profundidades parapléjicas con suelos dificultosos de acceder, pero las pistas eran fidedignas y reales. Miembros del equipo encontraron piezas de diferentes formas, hechas de un material metálico y dorado de procedencias inexplicables. Más pronto que nunca, el brillo en la cueva que nadie percibió, captó la atención de Carter. Se llevaría el crédito de toda la exploración, como un sucio ambicioso.

Carter se acerc√≥ a la pared con el brillo de oro. Sac√≥ el peque√Īo cincel con el martillo y rompi√≥ la roca, liberando de a poco un ins√≥lito objeto c√ļbico. Usando guantes protectores, Carter tom√≥ el cubo dorado entre sus dedos. Una peque√Īa pieza cuadrada de unos 3 cent√≠metros, ‚Äēsin duda alguna‚Äē, la sola presencia de ese objeto, revelaba la existencia sobrenatural fuera del planeta Tierra. Tan solo verlo, liberaba una energ√≠a c√≥smica en la cabeza de Carter, como si en un parpadeo, pudiese viajar a trav√©s de la galaxia hacia mundos desconocidos, nunca vistos por el hombre.

El cubo de oro estaba compuesto por varias barras rectangulares, ‚Äēpegadas‚Äē, igual que imanes. Al tocarlas, Carter pudo sentir que, ‚Äēcon la suficiente fuerza‚Äē, podr√≠a separar todas las barras para desarmar el cubo, pero por el momento, no lo hizo, y gir√≥ el cubo en varias direcciones para observar todo su esplendor. Tomando una lupa, observ√≥ los detalles met√°licos dorados en el cubo, era de esperase que el objeto compon√≠a el mismo estilo de materiales extra√Īos encontrados cerca de la cueva; adem√°s de llevar unas inscripciones diminutas, escritas a lo largo de las barras. Los mismos s√≠mbolos que pudieron lograr ver al comienzo de la catacumba. ¬†

Carter esbozaba una sonrisa ambiciosa. Se imaginaba ganando premios gracias al descubrimiento. Por breves segundos, no pens√≥ realmente en el contacto alien√≠gena real, sino m√°s bien, en la fama que llevar√≠a el objeto a su vida. Comenz√≥ a re√≠rse como un demente idiota. Despu√©s de una pausa alegre, se quit√≥ los guantes para tocar el cubo con su propia piel. Lo tante√≥ sinti√©ndolo fr√≠o y h√ļmedo. La superficie era lisa, a excepci√≥n de las marcas con inscripciones.

Con el dedo índice y pulgar de la mano derecha, sostuvo con fuerza una barra metálica encima del cubo. Comenzó a retirarla forzosamente, como si se trataran de dos fuertes magnetos pegados entre sí. Cuando finalmente pudo quitar la barrita plateada, una luz cegadora surgió del interior del cubo, iluminando por completo la cueva. Una gigantesca linterna blanca que, resplandecía de una fuente de energía diminuta, como lo era el cubo.

La luz blanca ceg√≥ a Carter de lleno. El resplandor aniquil√≥ la visi√≥n en todo el lugar volvi√©ndolo una ¬ęnada¬Ľ blanca. Carter no soport√≥ la intensidad de la luz, y como un reflejo humano, su cabeza no aguant√≥ m√°s y se desmay√≥.

PARTE II

La jaqueca iba mengu√°ndose, la visi√≥n en sus ojos se adecuaba al entorno, los pesta√Īeos iban agudizando la vista y enfocando la mira. Carter comenzaba a despertarse de su letargo: se frot√≥ los ojos, se palp√≥ la cara con las palmas para desperezarse. Cuando mir√≥ su ropa, not√≥ que no era la misma que llevaba puesta antes del desmayo. Ahora llevaba una especie de bata blanca hasta las rodillas; debajo del manto, un traje gris oscuro ce√Īido al cuerpo, parecido a los trajes de neopreno de los buzos. No ten√≠a zapatos, ni guantes, el traje gris cubr√≠a todo su cuerpo, a excepci√≥n de los pies y las manos. Carter, sorprendido, se llev√≥ las manos a la cabeza, y un sudor fr√≠o le recorri√≥ la nuca cuando se dio cuenta que su cabello hab√≠a desaparecido. Una calvicie totalmente limpia, adornaba la cima de su cabeza. Se asust√≥ levant√°ndose del suelo inmediatamente. De pronto, se dio cuenta que tampoco ten√≠a cejas, ni alg√ļn vestigio de cabellera en todo su cuerpo, como si nunca le hubiese crecido en su vida.

Pero no fue hasta que Carter logr√≥ calmarse de su deficiencia de pelaje que, finalmente percibi√≥ que no se encontraba en la cueva. El lugar era oscuro, ‚Äēsin duda alguna‚Äē, pero las paredes resplandec√≠an con un brillo met√°lico opaco y cristalino. Carter se acerc√≥ a la pared y sob√≥ la superficie, ‚Äēla textura era lisa y fr√≠a‚Äē, le dio escalofr√≠os. Gir√≥ la mirada en todas direcciones, para divisar la amplitud del sitio. Se encontr√≥ en un pasillo largo que, se perd√≠a en la oscuridad por ambos senderos de los corredores.

El pasillo contaba con un espacio muy reducido. Casi dos metros de ancho, calculaba Carter. Camin√≥ hacia la otra pared y se tropez√≥ con un vidrio en medio; otra pared transparente bloqueaba el acceso al otro lado. Carter se frot√≥ la nariz disminuyendo el dolor del impacto. Visualiz√≥ con atenci√≥n la nueva pared, ‚Äēno era un vidrio‚Äē, era un espejo: pod√≠a ver su reflejo oscuro y borroso por la falta de luz; eso quer√≠a decir que el pasillo era mucho m√°s peque√Īo de lo que imagin√≥, quiz√° menos de un metro de ancho.

Una luz se encendi√≥ al fondo del corredor hacia su izquierda. Carter volte√≥ la mirada ignorando al espejo. Una serie de luces comenzaban a encenderse progresivamente en el techo del pasillo, hasta llegar a Carter. Una puerta al final del t√ļnel le llam√≥ la atenci√≥n. Corri√≥ con toda su velocidad hacia esa direcci√≥n, ‚Äēy en tanto corr√≠a‚Äē, detallaba la textura iluminada del pasillo: un metal muy claro y cromado, brillante y casi cegador, igual que las piezas encontradas en la exploraci√≥n, y el cubo que encontr√≥ en la cueva, ‚Äēpero en tonos plateados‚Äē. Era un pasillo totalmente cromado.

Las luces en el techo eran fuentes de iluminación radiantes, no eran focos de luz normales como bombillas o neones. A simple vista, parecían esferas de luz blancas, colocadas en el techo, y protegidas por una lámina transparente de vidrio grueso.

A Carter no le import√≥ mucho la luz, quer√≠a salir de ese sitio y aquella puerta gris√°cea en el fondo era su √ļnica salida. En cuanto corr√≠a y se acercaba a la salida, Carter observ√≥ que el espejo terminaba a unos metros antes de la puerta. Luego de culminar la refracci√≥n, una pared del mismo material cromado se ajustaba a la puerta.

Al llegar, Carter golpe√≥ la puerta con las manos, trat√≥ de buscar una hendidura, cerradura o alguna especie de picaporte, pero la puerta met√°lica gris era inaccesible. Le recordaba esas puertas gigantes de seguridad muy r√ļsticas, esas parecidas a las que usan en los refrigeradores en las carnicer√≠as.

Gritaba con todas sus fuerzas pidiendo ayuda, golpeaba la puerta con los pu√Īos y con patadas. El sonido era casi nulo en el pasillo, y supo verdaderamente que era un prisionero. Preso por alguna fuerza extraterrestre, proveniente de la misma fuente que aquel cubo misterioso.

Estuvo a punto de llorar. Entonces giró hacía la otra parte del pasillo, un infinito corredor que se perdía en el horizonte. A lo lejos, las luces seguían encendiéndose de a poco, quizá del otro lado podría encontrar algo.

No quiso correr por el momento, Carter nunca fue muy bueno en aptitudes f√≠sicas, el √ļltimo trote lo cans√≥. Camin√≥ alej√°ndose de la puerta, le ech√≥ un vistazo por √ļltima vez. Se encogi√≥ de hombros con otro susto aterrador, cuando se percat√≥ que en realidad la segunda pared no era un espejo, verdaderamente se trataba de un vidrio como el que proteg√≠a las luces en el techo. Entonces‚Ķ ¬ŅEse reflejo que hab√≠a visto del otro lado no era √©l? hab√≠a otra persona del otro lado del vidrio.

Intentó recordar si el supuesto reflejo corrió junto a él cuando vio la puerta, pero no le prestó atención en ese momento, su necesidad de escapatoria lo mitigó de esa presencia. Carter golpeó la pared de cristal intentando algo, pero era tan fuerte como un vidrio blindado.

Se recost√≥ a la pared pegando su rostro, para observar el otro lado del pasillo. Camin√≥ de vuelta a la puerta, pegado a la pared, tratando de visualizar el extremo opuesto de la puerta. Desde la distancia observaba un c√ļmulo, una persona agachada en la esquina de la segunda puerta, del otro lado del pasillo cromado. Efectivamente hab√≠a otra persona ah√≠ con √©l.

Grit√≥ tratando de llamar la atenci√≥n de la otra persona, esta volte√≥ y se levant√≥ del suelo. Recorri√≥ con calma el pasillo, hasta llegar a Carter; que le hablaba, pregunt√°ndole cosas, pero se call√≥ de lleno, al observar el rostro de su acompa√Īante; ten√≠a las mismas caracter√≠sticas que Carter pose√≠a en ese momento: una calvicie pulida, un humano carente de cabello; vestido del mismo modo, con aquel traje gris y la bata blanca hasta las rodillas. Carter respiraba con fuerza, nervioso y perturbado, esa persona era aterradora: su rostro era completamente asexuado y las cuencas de sus ojos estaban vac√≠as, una luz blanca emerg√≠a desde los agujeros donde una vez hubo ojos; eran fuertes luces blancas, iguales a las que iluminaban el pasillo.

La persona trataba de hablar, pegaba una mano al cristal tratando de comunicarse con Carter. Pero el sonido era inexistente, probablemente la pared no permit√≠a el paso de ondas sonoras. La otra persona se enfureci√≥ y abri√≥ la boca con un grito aterrador a pesar de no haberlo escuchado. Una luz incandescente surgi√≥ de la boca de la persona, iluminando todo como un faro en la madrugada. Carter detall√≥ la boca carente de dientes y con el mismo susto, comenz√≥ a correr desesperado al otro lado del pasillo, perdiendo de vista a su compa√Īero.

Carter volvi√≥ a cansarse y se tir√≥ al suelo respirando con dificultad. ¬ŅQu√© clase de persona era esa? se trataba de un alien√≠gena, ¬ŅLa mente maestra detr√°s de su secuestro? No, no pod√≠a ser eso, a pesar de haberlo visto unos cuantos segundos, esa persona se encontraba en las mismas condiciones que √©l: alguien desesperado por salir y ser ayudado. Incluso estaban vestidos igual y no ten√≠a cabello. De repente, los latidos de Carter se aceleraron de golpe, hab√≠a cosas en aquella persona que se asemejaban a √©l. Carter con mano temblorosa, toc√≥ su rostro y sinti√≥ sus facciones caracter√≠sticas diferentes: su ment√≥n era distinto, su nariz m√°s perfilada. Su dedo se aproxim√≥ hacia su ojo derecho y descubri√≥ una cuenca vac√≠a, donde cab√≠a casi su dedo entero. Inmediatamente movi√≥ su lengua en la boca y descubri√≥ que no ten√≠a dientes. √Čl era exactamente igual que la persona del otro lado, ¬ŅQu√© demonios le hab√≠an hecho?

La sorpresa devastadora fue tan abrupta, agonizante y aterradora que le provocó otro desmayo a Carter.

PARTE III

Al despertar, Carter sinti√≥ que hab√≠a transcurrido casi un d√≠a entero estando inconsciente. Le dol√≠a el hombro derecho, ‚Äēse levant√≥ con dificultad‚Äē, su cuerpo pesaba como plomo, lo cual era extra√Īo, ya que algo faltaba en su sistema. El dolor en su hombro no era m√°s que la ausencia de un miembro importante de su cuerpo. Se levant√≥ aterrorizado pegando gritos como un demente, su brazo derecho hab√≠a desaparecido por completo. Con su otra mano, se tocaba el abandono a su derecha.

Era sumamente extra√Īo y desconcertante, su extremidad no hab√≠a sido arrancada, amputada o desmembrada. Simplemente no estaba, como si nunca hubiese tenido un brazo. ¬ŅPodr√≠a ser que algo le desprendi√≥ el brazo mientras dorm√≠a con alguna tecnolog√≠a alien√≠gena desconocida?

De repente, sinti√≥ una mirada. La otra persona del otro pasillo, lo observaba gritando y golpeando el vidrio con sus brazos; las manos y nudillos se le ensangrentaban de tantos golpes que propinaba a la pared translucida. Carter inici√≥ sus respiraciones nerviosas, el sujeto del otro lado tambi√©n se encontraba en una situaci√≥n precaria, incluso peor que la suya. El otro no ten√≠a piernas, se arrastraba en un intento in√ļtil de escapar de lo inevitable y tratar de comunicarse con Carter.

El pobre de Carter entr√≥ en p√°nico y ech√≥ a correr, decidi√≥ abandonar a su √ļnico compa√Īero y desaparecer al fondo del pasillo infinito. Por varias horas corri√≥ y corri√≥, por alguna raz√≥n no se sent√≠a cansado, probablemente el golpe de adrenalina lo impuls√≥ a la demencia de correr sin sentido alguno. A esas alturas era imposible que la persona del otro lado pudiese alcanzarlo a rastras.

Quiz√° pas√≥ otro d√≠a entre tanto descansaba y segu√≠a corriendo. No pod√≠a calcular cu√°ntos kil√≥metros recorri√≥; pero algo cambiaba en el pasillo: las luces estaban m√°s opacas. Al fondo, ‚Äēla oscuridad‚Äē, se percib√≠a m√°s negra y abundante. ¬ŅPodr√≠a estar llegando al final? No le importaba si fuese oscuro, todav√≠a vislumbraban algunos vestigios de luz, aunque poco a poco se oscurec√≠a m√°s y m√°s.

Cuando finalmente se adentró a lo más profundo de la oscuridad, destelló un brillo azulado. Carter no tenía visión alguna, su cuerpo era guiado por el brillo al final del pasillo. Distinguió en la oscuridad una puerta negra ovalada, no se parecía en nada a la puerta del otro lado. Estaba abierta, casi tropieza al chocar con el borde de la puerta en el suelo y con mucho cuidado entró a la habitación.

Del otro lado, las luces azuladas brillaban como estrellas. La oscuridad y el brillo adornaban todo, como si estuviese caminando en el espacio exterior. Una especie de silla parecida a un trono, se posaba en medio. Carter la rodeó, tratando de respirar con menos fuerza, y cuando por fin pudo darle la vuelta, ¡Lo vio!

Un ser de otro universo estaba sentado en el trono espacial. Un humanoide de piel negra muy oscura y brillante; la piel parecía escamosa, pero cada vez que volvía a verlo los destellos de las luces en su piel, cambiaban el patrón de sus escamas.

Aunque no podía creerlo, finalmente estaba ante la verdad de todas las investigaciones de la raza humana: un genuino ser de otro universo. Aquella criatura estaba desnuda en su trono, no pudo distinguir su sexualidad. Aparentemente una especie de casco del mismo material que el trono, cubría su cabeza. Ese era el motivo por el cual, la criatura no captaba su cobarde presencia.

Varias esferas de luz comenzaron a juntarse frente a la criatura. La luz formó un rectángulo brillante, luego el resplandor disminuyó, revelando una pantalla. Una especie de ventana o más bien monitor. Esto comprobaba una cosa, probablemente estaba dentro de una nave extraterrestre.

La imagen del monitor se enfoc√≥, era una cueva oscura marr√≥n y amplia, las rocas se ve√≠an enormes. Carter logr√≥ ver una hormiga gigantesca caminando entre la arena del suelo. La criatura movi√≥ la mano girando la c√°mara del monitor; si Carter hubiese tenido pelo, el cabello de la nuca se le hubiese erizado con lo que vio. Su cuerpo estaba ah√≠, tirado en el suelo; un colosal Carter inconsciente, ensuciado con la arena. ¬ŅQu√© clase de broma es esta? ¬Ņ√Čl no era Carter?

El ser de piel negra levant√≥ el otro brazo pronunciando unas palabras, su habla constaba de sonidos con la garganta, aguados y asquerosos. El cuerpo de Carter se levant√≥, se limpi√≥ la arena de la ropa y se acerc√≥ a la c√°mara. Los enormes dedos tocaron la superficie de la pantalla. Entonces fue cuando Carter entendi√≥ donde se encontraba, estaba dentro del cubo met√°lico; esa luz debi√≥ absorber su conciencia, atrap√°ndolo en ese cuerpo andr√≥geno que llevaba puesto, ¬ŅQu√© tan avanzada era la tecnolog√≠a alien√≠gena que puede manipular la conciencia, la materia y la l√≥gica?

Pero entonces eso quer√≠a decir que algo o alguien estaba dentro de su cuerpo original. El Carter de la cueva termin√≥ por ajustar algo fuera del cubo, seguramente las piezas que √©l hab√≠a movido cuando lo removi√≥ de la pared. El usurpador mir√≥ directamente a la pantalla y Carter capt√≥ que sus ojos eran completamente negros y l√≠quidos. Comprob√≥ que otra criatura, ‚Äēcomo la que estaba sentada en el trono‚Äē, se hab√≠a apoderado de su cuerpo.

Repentinamente, los compa√Īeros de exploraci√≥n entraron en la cueva buscando a Carter. Con un pesta√Īeo r√°pido, el usurpador cambi√≥ sus ojos negros a los originales ojos color caf√© de Carter, y guard√≥ el cubo en su bolsillo opacando la pantalla.

Carter logr√≥ escuchar su propia voz hablando normalmente con sus compa√Īeros, le temblaba la quijada del miedo y el horror. ¬ŅQu√© le esperaba ahora a √©l?,¬ŅQu√© planes ten√≠an estos alien√≠genas? o peor a√ļn: ¬ŅCu√°ntas veces estas criaturas habr√≠an hecho esto anteriormente en otras civilizaciones humanas?

L√≠deres mundiales pudieron ser usurpados por identidades extraterrestres, y est√°bamos siendo reinados por mentes superiores; jugando con nosotros como una colmena de hormigas est√ļpidas.

Carter se enfrascó tanto en sus pensamientos y no se percató que la criatura se había levantado del asiento. Se quitó el casco y caminó ligeramente hacia su dirección. Se enfrentó a la cara furiosa del enemigo, una cara humana demasiado perfecta para ser vista directamente: de rasgos finos y pulcros, ojos oscuros como un manantial negro, una boca humana con lengua y dientes; el labio superior grueso y tierno. No tenía orejas, ni cabello; su cabeza se aplanaba un poco en la parte superior, cayendo hacia detrás como una especie de cuerno.

La mirada sorpresiva de la criatura lo aletarg√≥, pero luego el ce√Īo fruncido proveniente de una mente superior en todos los √°mbitos, lo tumb√≥ al suelo con una par√°lisis horrenda en todas sus extremidades.

El ser superior gritó desapareciendo la oscuridad de la habitación, como si hubiese apagado una función de la nave. La habitación era exactamente igual que el pasillo, hecha de un metal cromado muy fuerte y brillante. El resplandor metálico resaltaba las facciones y piel del alienígena. Estaba furioso e iracundo, quizá nunca pensó que un humano podría llegar a su habitación, o se enfureció por cometer la torpeza de dejar la puerta abierta.   

La criatura levant√≥ la mano se√Īalando a Carter. Vio que ten√≠a cinco dedos, espeluznantemente humano; y como si un borrador m√°gico se tratase, el brazo izquierdo de Carter desapareci√≥. No sinti√≥ dolor, pero una angustia indescriptible le recorri√≥ toda la m√©dula. Con su √ļltimo aliento, se par√≥ del suelo y atraves√≥ la puerta de vuelta al pasillo.

Inici√≥ un trote cansado, ‚Äēpero fue acelerando‚Äē, pisando con todas sus fuerzas para lograr huir de la criatura. No se atrevi√≥ voltear la mirada por miedo a percibirlo cerca, pero sab√≠a que la criatura lo persegu√≠a. Lo peor era que pod√≠a sentir que no se esforzaba mucho por alcanzarlo. Un golpe de mala suerte lo noque√≥, su pierna derecha desapareci√≥ tambi√©n tumb√°ndolo en el suelo; la velocidad de su carrera era tanta que, al caer, dio vueltas en el suelo lastim√°ndose.

Carter qued√≥ boca arriba, respirando con dificultad; la nariz comenzaba a sangrarle y percibi√≥ como desaparec√≠a su pierna restante. La criatura se par√≥ arriba de √©l con las piernas abiertas y lo mir√≥ con indiferencia, ¬ŅEsa deb√≠a de ser la mirada de los dioses cuando miran la insignificante existencia de los humanos?

El cuerpo falso de Carter flot√≥ en el aire. La criatura inici√≥ una caminata por el pasillo y Carter la sigui√≥, guiado por una fuerza gravitar√≠a dif√≠cil de explicar. Pasadas varias horas; Carter, desdichado y moribundo, vio al compa√Īero prisionero del otro lado del vidrio; le faltaba un brazo, iba desapareciendo igual que √©l.

Por √ļltimo, la criatura lleg√≥ a la puerta del otro lado. Con el solo toque de su mano, el met√°lico pasadizo se abri√≥ revelando una oscuridad, incluso m√°s absoluta que la habitaci√≥n del otro lado. El alien√≠gena arroj√≥ a Carter al vac√≠o oscuro y cay√≥ por varios minutos en una nada oscura, hasta tropezar con otros c√ļmulos en el suelo. La ca√≠da fue liviana y pac√≠fica, pero segu√≠a todo oscuro y aterrador.

Transcurridas otras horas, la vista de Carter se adecu√≥ a la oscuridad. Con el rostro, sent√≠a el material donde cay√≥: era una tela fina y delgada, batas blancas y trajes grises por montones; una monta√Īa gigantesca de ropa vac√≠a sin due√Īos.

Aqu√≠ yacer√≠a la intrascendente vida de Carter, un hombre avaricioso que, por conseguir las riquezas de la fama, ‚Äē a costa de los dem√°s‚Äē, el maldito karma lo llev√≥ a un destino peor que la muerte: ser suplantado por una entidad superior en todos los √°mbitos de la palabra.

La ropa tirada comprobaba una cosa, una teor√≠a descabellada que surcaba los √ļltimos pensamientos l√ļcidos de Carter. La invasi√≥n alien√≠gena se llevaba a cabo desde hac√≠a mucho tiempo, solo que nadie lo hab√≠a notado, era una invasi√≥n silenciosa y perfectamente calculada. Deb√≠a esperar el final, y desvanecerse como todos los dem√°s que una vez fueron atrapados por el cubo met√°lico y vagaron por el pasillo cromado.

FIN

AUDIOLIBRO

Pueden escuchar el AudioLibro de este Relato en nuestro canal de YouTube:

Suscríbete a nuestra Newsletter para no perderte nada

P√°gina dise√Īada y desarrollada por¬†