Tres Palabras Andranianas ūüďĚ

(Escrito por Varios Autores en el a√Īo 2018)

Esta es una antología de historias cortas que Augusto Andra, organizó con varios BookTubers. La actividad consistió en un ejercicio de PNL, donde los participantes elaborarían una historia con las palabras: alienígena, tifoidea y cupcake.

√ćNDICE

Augusto Andra

Desde el abrumador infinito, más allá de las constelaciones más aberrantes, tormentosas y abstractas, había un dios cósmico.

En su inmortal presencia, donde todo lo demás a su alrededor lo aburría, comenzó a viajar por el vasto universo. Encontró curiosas civilizaciones alienígenas, pero ninguna satisfacía su curiosidad; unos eran demasiado primitivos y otros desmesuradamente inteligentes para jugar con ellos.

Hasta que finalmente lleg√≥ a ese peque√Īo planeta azul. La omnipresencia de este dios le permiti√≥ vagar por cada rinc√≥n de este mundo nuevo, viendo sus costumbres, escuchando su m√ļsica. Pero lo que m√°s le encant√≥ fue probar su comida.

Uno de sus platillos preferidos fue el cupcake, un peque√Īo grano c√≥smico con sabores casi infinitos en forma de nube. Muy bonito, ‚Äēadem√°s‚Äē, llevar√≠a las recetas a su hogar.

Sin embargo, debido su infinita existencia, ya se le agotaban las curiosidades al planeta. As√≠ que decidi√≥ crear un peque√Īo reto.

Cuando encontr√≥ una biblioteca, demostr√≥ excesivos intereses por las majestuosas historias que los libros guardaban entre las p√°ginas. Cualquier historia en ellos, val√≠a m√°s que cualquier patra√Īa de cualquier civilizaci√≥n que hab√≠a visitado con anterioridad.

Entonces, ‚Äēal alzar‚Äē, envi√≥ subconscientemente un mensaje a seis elegidos y los ret√≥ a crear una peque√Īa historia, partiendo de tres palabras elegidas por √©l. Y en tal caso de que no cumplieran con ellas, les castigar√≠a evoc√°ndoles una terrible tifoidea.

Una vez creado el reto, esperar√≠a el d√≠a en que ellos escribieran su manera de vivir. El dios ri√≥ para sus adentros y si este experimento lo divert√≠a en esa ocasi√≥n, lo repetir√≠a recurrentes veces, una vez al a√Īo.

¬ŅPodr√°n estos elegidos sobrevivir al capricho de un dios c√≥smico?

Criaturas Literarias.

Yisus

El color marr√≥n continuaba saliendo de mi cuerpo a grandes escalas. El olor de la pizza de noche y el cupcake de la ma√Īana se juntaban en un profundo olor, imposible de soportar, pero extra√Īamente atractivo.

Lo malo de la tifoidea es que no puedes dejar de expulsar olores, aunque quieras… y lo peor es que se acaba el papel cuando más lo necesitas. Por suerte tengo mi camisa con dibujos de alienígenas.

Espero recuperarme pronto, pero por los rostros de los aliens, lo dudo mucho…

El Lector de Piedra.

Raquel

La luna a√ļn estaba en el cielo con hambre de m√°s, hab√≠a pasado la noche m√°s bonita de su vida y tambi√©n la m√°s agotadora. No sab√≠a si hab√≠a sido abducida por una nave alien√≠gena, o si sufr√≠a un tipo de fiebre tifoidea, pero ella notaba que su mente no estaba bien‚Ķ y su cuerpo estaba a√ļn peor.

Se acercó a la cocina, descalza, y se sirvió un café. Cogió un cupcake y cuando le estaba quitando el papel, vio la bolsa que los contenía; ahí estaba, Ursa, con sus lunares rosas. Se le quitó el hambre y lo tiró a la basura.

Se escuch√≥ un ruido y se gir√≥, lo vio bajar por las escaleras. Ah√≠ estaba, so√Īoliento, con media sonrisa y el pelo alborotado. Con ese cuerpo no puede ser de este planeta.

‚ÄēEst√° sacando lo peor de m√≠ ‚Äēpens√≥.

Y recordó la noche anterior. Se arregló el cabello disimuladamente, se pasó la lengua saboreando sus labios, notó como le crecían los colmillos. Esbozó una sonrisa de deseo, lo más parecido a una sonrisa ingenua que pudo y decidió a atreverse.

No tenía más remedio que atacar, tenía un hambre voraz y no precisamente de cupcakes. Tenía que ser valiente y hacer lo que debía: terminar el trabajo y continuar la especie.

‚ÄēNo soy una mujer vampiro cualquiera, ¬°Vamos, no te acobardes! Un alien√≠gena no va a poder contigo ‚Äēpens√≥.

Y de pronto, de un salto le agarró de su cuello y le mordió la yugular, donde esté la sangra fresca que se quita en los cupcakes.

La Pecera de Raquel.

María

Con ayuda de su compa√Īero Oscar Ariel, Mar√≠a pudo librarse de la maldici√≥n con esta aterradora historia.

En Busca de Tifoidea. Alienígena se quedó mirando su reflejo en ese negro rio hecho de recuerdos. Metió la mano en esas aguas turbias, tratando de buscar un recuerdo perdido.

Angustiando por no encontrar nada, se sumergió en las caudalosas aguas de recuerdos, empezó a notar que el rio estaba cada vez más fuerte. Bramaban las piedras del olvido y los troncos del delirio lo golpeaban.

Ya cansado, volteó la mirada hacia la orilla y vio los ojos de una mujer. Alienígena se desesperó por llegar a ella. Mientras más rápido trataba de llegar a la orilla, las piedras del olvido se abalanzaban a él como un pilar, tratando de devorar esa tenue imagen del pasado que la mujer despertó en él.

Cerr√≥ los ojos abandonando toda esperanza y sinti√≥ un miedo inexplicable, se ahogaba en sus propios sentimientos. Despert√≥ sentado en una piedra blanda, mir√≥ a lo lejos una monta√Īa de cupcake y una mujer caminaba hacia la cima. La mujer se volte√≥ y Alien√≠gena vio los mismos ojos que vio en la orilla de aquel r√≠o.

De inmediato corrió hacia ella…

Los Libros de un Cad√°ver (Night Moth Alma Qhepi).

Malik

Cuando oigo la lluvia golpear en las ventanas vuelvo a escuchar sus gritos. Aquellos gritos que se me pegaban a la piel como si fueran ventosas, subían de tono a medida que la olla se calentaba y el agua empezaba a hervir.

Tambi√©n veo sus ojos, unas peque√Īas cuencas negras que se le sal√≠an de las √≥rbitas cuando se estaban‚Ķ cociendo.

Recuerdo la sombría cocina y la olla donde los cocinaban, grandes alienígenas cocinando seres humanos en ollas de agua hirviendo. Preparada y curtida, un cocinero grotesco, gordo y bobo; mientras, una cuchara de titanio, muy oscurecida por el uso, giraba y giraba despiadadamente.

Posteriormente, el dolor continuaba emancipando el ambiente. Aquellos gritos desgarradores no los conmov√≠an, segu√≠an atizando el fog√≥n, soplando las brasas como si nada pasara. Desde mi cuarto del desv√°n, o√≠a gritar a ni√Īas que ten√≠an tifoidea, ni√Īas que iban a ser devoradas despu√©s de aquella cena.

Al día siguiente, a la semana, posiblemente la tortura se alargara a un mes… Siempre llovía en ese lugar, siempre se oían gritos en aquel lugar. Yo pasaba todo ese tiempo encerrado con una almohada sobre mi cabeza… pero aun así… pero aun así lo oía riéndose, degustando la carne de mis congéneres.

Tengo miedo, tengo miedo de que el próximo sea yo… y en vez de sopa, me hagan, me hagan… me hagan panqué o en inglés… sea siendo un ingrediente más de un simple cupcake.

Paraque Leer.

Karla Acu√Īa

Con ayuda de dos colaboradores, Kar pudo ordenar dos historias que la salvaron del castigo.

Go With Kar.

 

Una fiebre tifoidea ataca a un grupo de ni√Īos que comieron cupcakes en una fiesta infantil. Todo reaccionan de igual manera: como una fuerza alien√≠gena que los apoder√≥ y los hace querer matar a sus padres.

Libropolis.

 

Una invasión alienígena llega a la Tierra, mientras una fiebre tifoidea crónica ataca a todos los habitantes. Solo tienes una opción para sobrevivir, escapar con los alienígenas o encontrar el cupcake con la cura.

KathyMuri.

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