Tejido para Nacer ūüß∂

(Escrito por Augusto Andra en el a√Īo 2017)

Un mu√Īeco de vud√ļ narra su labor y las vidas que va arrebatando, a√Īorando tener una vida real, como los humanos que despoja.

He muerto tantas veces para poder vivir, he sentido tantas cosas para poder seguir aquí. He visto tantas cosas sin poder tocarlas realmente, he sentido muchas cosas ajenas y he deseado que esos sentimientos se quedasen conmigo.

¬ŅPor qu√© nac√≠? ¬ŅPor qu√© hago esto? Tengo prop√≥sitos inm√≥viles atados en hebras de cuero, hilo y paja. Alfileres que arrebatan corazones, sue√Īos y deseos. Alfileres que se clavan en mi cuero y matan. ¬Ņ√Čl me creo para esto? ¬ŅEste es‚Ķ mi prop√≥sito?

¬ŅEstoy vivo realmente? Cada vez que matan a trav√©s de m√≠, me llevo parte de su esencia, de su vida, de su aliento. ¬†

Una vez fui un hombre muy alto y guapo. Trabajaba como alba√Īil arreglando y remodelando casas. Era un mujeriego empedernido, me acostaba con las amas de casa, con las mujeres solitarias, con las hijas de mis jefes. Hasta que el amor de una jovencita fue m√°s fuerte que las infidelidades machistas.¬† Esa noche, una mujer toc√≥ la puerta de mi creador, la progenitora de aquella jovencita; su necesidad de protecci√≥n como madre no ten√≠a l√≠mites. Cuando se ama, la gente hace locuras por proteger y cuidar. La madre pag√≥ la multa a mi creador. Una pieza de prenda se incrust√≥ entre mis hebras negras, el ritual conect√≥ mi inutilidad motora al sujeto casanova, y entonces el alfiler maldito hizo su trabajo.

He viajado a lugares donde no s√© si alg√ļn d√≠a estar√©, pude besar sin tener labios, he escrito canciones y cuentos sin tener manos. He escuchado melod√≠as sin tener o√≠dos, he visto colores, matices y luces sin tener ojos. He bailado hasta desfallecer, sin tener piernas que mover. He hecho el amor, he odiado, he gritado, he llorado, he sentido todo, pero en otras pieles que no tengo, que nunca tendr√©.

He tenido muchas pieles, unas extra√Īas, otras hermosas, de muchos colores. Piel roja y quemada, piel oscura carbonada, piel blanca cual nevada, piel manchada como una pintura, piel mezclada, piel mestiza, piel vetada. Y los cabellos, como me gustar√≠a tener dedos y sobar bucles, hebras, pliegos y flecos. Tambi√©n he tenido muchos de ellos, cabellos rojos y ondulados como la lava de un volc√°n, cabellos negros como cascadas de oscuridad, cabellos casta√Īos como miel, cabellos amarillos como oro y trigo, cabellos blancos de sal, cabellos grises como nubes tormentosas, cabellos multicolores como el arco√≠ris.

Oh Dios, como quisiera estar vivo. Tambi√©n he cre√≠do, adorado e idolatrado, tantos a√Īos sin vida y vivo al mismo tiempo, y tantas creencias que no s√© si creerme. He rezado a imponentes dioses griegos y romanos, a delicados y arquitect√≥nicos dioses egipcios, a b√°rbaros y guerreros dioses n√≥rdicos, a transcendentales y enigm√°ticos dioses hind√ļes, a sanguinarios y justos dioses aztecas, mayas e incas; a complejos y castigadores dioses mesopot√°micos, a bondadosos y crueles dioses orientales. A hombres poderosos, mes√≠as inspiradores, divinidades universales, criaturas omnipotentes y c√≥smicas, seres inentendibles, demonios despiadados, y a papeles corruptos con rostros impresos en ellos.

¬ŅCu√°ndo podr√© vivir realmente para creer y rezar con certeza? Quiero vivir, no quiero estar encerrado en mi propio cuerpo, atado en un capullo de muertes, esperando que otro pedazo de vida se me ate y se me arrebate con un alfiler.

Una vez fui una guerrera mesoamericana, una princesa de una antigua tribu poderosa. Pero el poder tambi√©n atrae enemigos y hambre; el padre de esta guerrera arregl√≥ un matrimonio con otra tribu, ‚Äēuna aldea que‚Äē, aunque no tan fuerte, era rica en territorios, sembrad√≠os y animales. Naturalmente el amor por ser libre, llev√≥ a la guerrera a rechazar el matrimonio, amar es sin√≥nimo de libertad y el amor no puede ser limitado. Esa vez, el l√≠der de la tribu contraria, ofendido por el rechazo nupcial, pag√≥ la deuda a mi creador y un nuevo alfiler arrebat√≥ la libertad de una princesa.

Después de tantas muertes, he aprendido a amar la vida. Quiero ser un alma libre, pero el cuerpo me ata.

¬°Quiero vivir! Quiero ir a un parque y sentarme a escuchar el viento y las aves, quiero encontrar un amante y besarle sin decir adi√≥s, quiero tomar p√≠ncenles e ilustrar en un lienzo, disfrutar de batallas sin importar perder, componer canciones con instrumentos hermosos, cosechar un √°rbol y verlo crecer, herirme para sufrir y curarme, exponer mi olfato a aromas sublimes, viajar a cada rinc√≥n del mundo descubriendo cuevas, pasajes, bosques, lagos, gente. Quiero quemarme, congelarme, sudar, quiero probar sabores extravagantes y √ļnicos; escribir novelas, cuentos y relatos extraordinarios; leer aventuras, romances, horrores, cr√≠menes, asesinatos, fantas√≠as, mitolog√≠as, comedia, suspenso, drama, ficci√≥n y poes√≠a.

Quisiera so√Īar sue√Īos maravillosos y horribles pesadillas, quisiera enamorarme muchas veces, montar a caballo, volar en un avi√≥n, beber agua de una cascada, contar la arena de un reloj, tocar texturas extra√Īas, ba√Īarme en una playa de arenas coloridas, cocinar un postre de vainilla y chocolate, tomar fotograf√≠as de lugares inexplorados, tener una mascota, ver una puesta de sol, dormir en la grama mientras veo las estrellas, sentarme a meditar, observar todas las estaciones del a√Īo, entablar amistad con alguien que desconozco, experimentar sexos extra√Īos, encontrar a esa persona correcta despu√©s de una larga espera.

Si fuera un ni√Īo jugar√≠a con mis soldados y autos de carreras, si fuera una ni√Īa jugar√≠a con mis mu√Īecas y vestidos, si fuera un hombre me gustar√≠a proteger y ayudar a mi familia, y si fuera una mujer me gustar√≠a procrear y traer vida en mi vientre.

Recuerdo que una vez fui un anciano, ‚Äēderrotado por el tiempo‚Äē, desboronado por la vida, abandonado por el apego. No ten√≠a nada porqu√© existir, ya me quedaban amigos, mi familia hab√≠a muerto, ten√≠a dinero sin nadie con que disfrutarlo. Pero segu√≠a con vida, ‚Äēsin prop√≥sito‚Äē, pero con vida. Una existencia in√ļtil en el mar infinito del existir. Fue una tarde cuando el anciano entr√≥ a la casa de mi creador, charlaron m√°s de lo adecuado. Al cabo de unas horas, el anciano pag√≥ la deuda y luego de unos meses, el alfiler de la parca se clav√≥ en m√≠, liberando a aquel ser de su desdichada vida.

En cambio, yo sigo siendo un mu√Īeco inm√≥vil, un juguete vivo, pero sin vivir.

Soy un objeto especial, mi creador ha tenido miles como yo, pero unos no funcionan, otros se rompen, otros se doblan. Yo sigo estando aquí, para servirle como un verdugo. He visto como ha creado otros como yo; elabora el cuerpo con cuero y paja, ata las extremidades con hilo y cuerdas. Pero hoy mi creador está creando algo, algo que solo hace cada cierto tiempo.

En un caldero negro y oscuro, mi creador mezcla p√≥cimas extra√Īas, conjura hechizos abstractos y prohibidos. A pesar de ser un inmortal errante, y tener un conocimiento de cientos de civilizaciones, mi creador sigue siendo humano y vuelve a estar viejo.

Cada vez que el tiempo golpea su estad√≠a mortal, mi creador busca un cuerpo nuevo. √Čl es un mago poderoso y ruin. Sabe de artes oscuras y malignas que pocos conocen o no saben controlar. La alquimia es un poder peligroso, pero √©l sabe c√≥mo usarla a su antojo y romper con sus esquem√°ticas reglas para el beneficio de su inmortalidad.

Hoy ocurrirá lo mismo. Ha trazado en el suelo un símbolo hecho de líneas gruesas y finas: círculos, cuadros, triángulos y diamantes, perfectamente simétricos. En cada circulo colocó materiales indispensables para una creación prohibida. Hoy jugará a ser Dios, como muchas veces ya lo había hecho.

Los materiales se entremezclan, los huesos de un humano van cobrando figura, se forman los tejidos, las venas, los √≥rganos, los m√ļsculos, los tendones y cart√≠lagos; la piel, las u√Īas y el cabello. Un cuerpo nuevo, joven, viril y fuerte.

Ahora se dispondría a transmutar su alma hacia el nuevo cuerpo. Mi creador se despoja de su vestimenta, se tinta con marcas, pronuncia los encantamientos. Luego procede a acercarse al caldero negro con la pócima. Se verterá el ardiente líquido para que, su viejo cuerpo se derrita y su alma vuele al nuevo cascarón vacío que creó.

Al levantar el caldero, algo malo ocurre, el suelo se agita, los objetos en las repisas caen, los cristales se rompen, las l√°mparas se mueven. Un sismo interrumpe el ritual; mi creador se tambalea con caldero en mano y resbala con el suelo.

El contenido del caldero va a parar al escritorio de torturas; una ola de brebaje corrompe los utensilios, moja los hilos, ahoga los alfileres y finalmente me hunde en un líquido lleno de esperanzas y oscuridad infinita.  

Al despertar, lo veía todo desde una altura prolongada, me dolían las manos y los pies; sentía una picazón en la entrepierna muy gustosa. Mi vista era más detallada, y mi creador estaba ahí; tirado en el suelo, agonizando, viejo y decrépito.

Cuando baj√© la mirada, observ√© lo que muy en el fondo deduc√≠a. Un nuevo cuerpo que albergaba mi alma; el cascaron vac√≠o que conten√≠a las porciones de todas las vidas arrebatas por tantos a√Īos, vidas arrebatadas por ese hombre posado en el suelo.

¡Finalmente estaba vivo! Respiraba, observaba, sentía el aire en cada centímetro de mi piel, todos mis sentidos me respaldaban. Levanté los brazos y miré mis manos, conté cada dedo, los movía. Toqué mi rostro, mi pecho, mis hombros, mi cabello, sobé mis piernas y mis partes íntimas.

Proced√≠ a caminar, me cost√≥ un poco al principio, pero mi o√≠do ayud√≥ a equilibrar mi estatura, tama√Īo y peso. Mi creador me observaba at√≥nito; seguramente no entend√≠a lo que pasaba. Su espalda probablemente estaba rota, despu√©s de caer al suelo por el temblor.

Entonces me atrev√≠, me atrev√≠ a hablar. Esboc√© un grito con toda la fuerza de mis pulmones. Mi creador se paraliz√≥ de golpe, se tap√≥ la cara, asustado. Trat√≥ de conjurar algo, lo vi mover sus dedos y susurrar conjuros, pero no iba a permitir que me quitara lo que, ‚Äēpor tanto tiempo‚Äē, siempre dese√©.

Me negaba a abandonar la vida que el milagro me obsequi√≥. Tom√© el enorme caldero negro del suelo, lo levant√© por encima de mis hombros y descargu√© todo el peso del hierro oscuro en la cabeza de mi creador. La sangre man√≥ de su cr√°neo, su maza craneal se desparram√≥ por todos lados. El sabor met√°lico de la sangre fue el primero que estall√≥ en mi boca, con una peque√Īa gota que cay√≥ dentro de mis labios.

Que sensación más sublime y natural. Era hora de experimentarlo todo, era hora de vivir, de vivir por siempre. Revisé el armario de mi creador, buscando una vestimenta adecuada para mi nuevo cuerpo.

A partir de ahora, estudiar√≠a con m√°s atenci√≥n las artes oscuras que mi creador profetizaba. De ante mano, sab√≠a que una sola vida no me bastar√≠a para cumplir con todos los sue√Īos encapsulados que ten√≠a en mi lista, y necesitar√≠a de muchos cuerpos como este para seguir viviendo.

FIN

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